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  • Elia Giner

¡FELIZ DÍA DE LAS ESCRITORAS!

A buenas horas, ¿no?, pensareis. Y con razón, porque… ¡el Día de las Escritoras fue este Lunes 15 de Octubre…! Voy tarde, lo sé, pero es que tengo que confesar que no sabía que existía tal día. Cuando la gente comenzó a felicitarme por Instagram y Facebook, mi primer pensamiento fue: “Pero… ¿cómo no me he enterado yo de esto?, ¿estoy tonta?, ¡¿dónde he estado metida?!!”

En mi disculpa tengo que decir que es una celebración bastante reciente. Se celebra en España desde 2016, por iniciativa de la Biblioteca Nacional de España y la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias, con el objetivo de hacer visible el legado literario de las mujeres, que durante buena parte de la historia han partido en situación de desventaja frente a los hombres en el mundo literario (de todo esto me enteré el Lunes cotilleando en Internet). Vamos, que si lo he entendido bien, trata de compensar de algún modo la discriminación histórica que han sufrido las mujeres en la literatura.

Lo cual me parece muy bien, todo sea dicho. ¿Sabíais que la Real Academia Española no admitió a la primera mujer como miembro hasta 1979, que solo cuatro han recibido el Premio Cervantes y tan solo trece el premio Nobel de literatura? Yo no era consciente, la verdad…



Bueno, pues aquí va mi pequeña aportación a este día: voy a mencionar a una escritora, una de cuyas obras supuso un antes y un después para mí. La escritora es Ana María Matute y la obra “Olvidado Rey Gudu”. Es una escritora conocidísima y muy galardonada. Lo ha logrado ¡absolutamente todo! en el mundo de la literatura, pero… Quería mencionarla a ella, a pesar de que no necesita que nadie “rescate su legado”, porque “Olvidado Rey Gudu” fue una novela muy especial para mí…

Resulta que a mí me encanta la literatura fantástica. Siempre me ha gustado y siempre me gustará. ¡Tengo una especie de imán con el género, ja,ja,! No lo puedo evitar. Es oír hablar de dragones, hechizos mágicos, mundos inventados y razas que no existen y… se me acelera el pulso. Peeeeero… no sé por qué, siempre me había dado la sensación de que, más allá de Tolkien, la gente consideraba este género como una especie de género menor o subliteratura. Como si fantasía épica fuese sinónimo de poca calidad literaria… Y claro, a mí, que estaba empezando a escribir mi primera novela encuadrada en ese género (estoy hablando del año 2008, que fue cuando arranqué con “Rey Negro, mariposa blanca”) esto me parecía un poco… ¿frustrante? ¿injusto?

“Olvidado Rey Gudu” cambió mi percepción sobre el tema. Es una novela de fantasía épica y está considerada una de las grandes novelas de este siglo. Su calidad literaria es indudable y su lectura —devoré la novela en dos días— me hizo retomar mi escritura con fuerza redoblada, así que… ¡gracias, Ana María Matute, por escribir una obra tan increíble y motivadora!

¡Ah! Y este artículo lo escribí el Viernes en una cafetería de Avenida Diagonal, en Barcelona (de ahí la foto que lo ilustra, que amablemente me hizo el chico de la mesa de al lado).

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